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Bull Terrier

Los Bulls Terriers son una raza de perro fiera en aspecto aunque bastante bonachona de corazón. Fueron originados en la época de la terrible moda de pelas para perros pero su creador se quedó fascinado ante la belleza que vio que podía conseguir y empezó a decantarse más por criar para hacer ejemplares bellos más que sólo por su aspecto robusto. Así fue como pese a esa gran boca hoy en día hay millones de vídeos de él compartiendo momentos preciosos con niños pequeños.

Es un perro maravilloso, solo por ver la cantidad y variedad de reacciones que despierta ya merece muchos post para él. Causa miedo, curiosidad, atracción, adicción, amor, todas las emociones las podemos ver reflejadas en los que se encuentran con él. Hay firmes defensores y otros que prefieren no acercarse pero desde luego nunca causa indiferencia.

Hasta el que no sabe nada de perros si se lo describes te dirá, ¡ah sí, ese con cara de malo! Todos saben quien es aunque no todos le conocen de verdad como para hacer juicios de valor. Hoy lo solucionamos y hablamos detenidamente del Bull Terrier.

Bull terrier y su cabeza

Características físicas

El de la cara de malo, el de los ojos triangulares o el de una belleza tan singular como espectacular, ese es el Bull Terrier. Para describirle lo primero que debes saber es que es el perro sin stop, el stop es lo que marca la diferencia entre el hocico y la frente. Sin embargo el Bull Terrier tiene una cabeza que como dicen algunos tiene forma de huevo, es ovalada y es toda una figura en sí misma. Por eso llama tanto la atención, se desmarca de alguna manera de los tipos de cabeza a los que nos tienen acostumbrados el resto de perros.

Los ojos son triangulares, algo también inusual. Son triángulos alargados y rasgados, que combinan muy bien con sus orejas puntiagudas, erectas y asentadas en una buena base. Estamos ante un perro robusto y compactado, es fuerte y que da la sensación de equilibrio pues parece estar hecho de una sola pieza, tiene una imponente musculatura, unos buenos hombros y un buen pecho.

Este can, tiene unas formas de gladiador innatas, es solido, es musculoso, el torax fuerte se compagina a la perfección con las costillas arqueadas. Parece haber trabajado cada uno de sus músculos para conseguir esas formas tan perfectas pero lo cierto es que los cruces dieron este magnífico resultado, por eso no es necesario alimentar de tal o mejor manera al Bull para fomentar esta forma corporal, es algo innato en él parecer un luchador de circo romano.

De hecho, los nietos del creador de la raza consiguieron uno de los ejemplares más reputados y le llamaron si dudarlo un segundo Lord Gladiator.

Las patas no son excesivamente largas sino acordes a su tamaño y la cola es de longitud mediana y suele permanecer erecta como si de una antena se tratase. Lo cierto es que todo en él parece ser simétrico, los ojos y las orejas, la cabeza de una sola pieza, la musculatura y la cola muy combinada sin rocambolismos.

Bull terrier echado

Es de tamaño mediano, llega a medir unos 56 centímetros y pesa hasta unos 28 kilos, kilo arriba, kilo abajo. Su pelo es corto y el color de la capa puede ser blanca y se admite que tenga manchas pero solo en la cabeza, por ello es muy frecuente el Bull Terrier blanco con un ojo destacado por una mancha negra. Además el tricolor, así como, el atigrado son admitidos, pero no es considerado dentro del estándar el blue.

Independientemente de las medidas vistas hay que tener en cuenta que existe la variedad de Bull Terrier miniatura y este mide unos 35 centímetros máximo así como, llega a pesar como mucho 20 kilos. Lo cierto es que en general tienen unas características muy parecidas a los Bull Terrier que no son miniatura y es por ello que son muy populares, ya que obviamente los tamaños más pequeños son más asequibles para muchos tipos de familia.

Son perros saludables, pero debemos cuidar su posible tendencia a la displasia de cadera, para lo cual masajes antes de hacer deporte y un poco de natación será de gran ayuda. Son perros con una esperanza de vida de unos 10 años.

Carácter y comportamiento

El Bull Terrier tiene mucha personalidad, si su morfología ya es singular no iba a ser menos su carácter. Es por ello que habrá personas que se sientan muy identificadas y vean en él un compañero perfecto y otras tantas que no deseen este tipo de carácter ni por asomo. Es importante saber todas sus facetas, sus virtudes y sus defectos para tomar la decisión correcta. ¿Qué tipo de persona encaja con un Bull Terrier? Alguien dinámico, enamorado de los perros y muy activo.

Nuestro perro de hoy es caracterizado como un peludo muy gracioso, simpático, con una enorme energía y ganas de comerse el mundo continuamente. Adora complacer a su dueño, es muy familiar y siente a los miembros de la misma muy dentro de sí, estar bien con su familia lo es todo para él, se desvive (sobre todo de cachorro) por correr, investigar la casa, mordisquear y probar todo lo que encuentra. Todo ello lo hace muchas veces por llamar tu atención y otras tantas porque es muy enérgico y siempre necesita buscar algo que hacer.

Un Bull terrier de pequeño

Es un perro que necesita muchísima dedicación y si estás buscando que tu vida dé un giro, quieres echarle un poco de sal a tu vida y llenarla con algo más entonces puede que sea una buena decisión pero nada de pensar que será un complemento más en tu ajetreada vida, sino hay tiempo no te hagas con un Bull Terrier.

La educación de estos perros es complicada no porque sean poco inteligentes sino porque son muy cabezotas haciendo honor a su aspecto físico y es que si les gusta morder las cosas se empecinarán haciéndolo y tú debes persistir cada día en reñirles y apartarles de la escena del “delito”.

También necesitan hacer muchísimo ejercicio, pero no es un perro de resistencia osea que hacer footing no es la mejor opción con ellos. Están muy musculados y es por ello que para descargar energía es bueno llevarles al campo donde disfrutarán cogiendo troncos pesados y andando un largo camino con su presa, eso les cansa y les ayuda a estar en forma. No tenemos que descartar el hecho de ir con la bici y con ellos y correr unas vueltas, por ello no pasa nada, pero no pensemos que se va a convertir en un deportista de élite en carreras de fondo porque no tiene esas características físicas.

Su educación va a ser una constante de persistencia, paciencia y cabezonería. Por la fuerza que llega a adquirir esta raza las personas no quieren que el perro sea dominante y que adquiera conductas posesivas es por ello que la educación debe ser un punto muy importante, enseñarles lo básico como por ejemplo a sentarse, para que asuman ciertas órdenes va a ser fundamental para aplicar esas normas a su día a día. Si le ves que tiene conductas negativas, le ordenas que se siente por ejemplo, y cuando se tranquilice le dejamos hacer.

Por supuesto, aunque son un poco hipéractivos y cabezones, son muy cariñosos y saben conquistarnos de sobra, si necesitas un apoyo, un abrazo perruno ellos siempre están dispuestos a dejarse caer sobre nosotros con todo su peso y dejar que eso nos reconforte. Les encanta recibir caricias y acompañarnos a todos los sitios. No dejes solo a tu Bull, la soledad les deprime, ellos son felices cuando se sienten queridos, cuando se sienten que forman parte del clan, de la familia o de la manada.

El Bull Terrier y los niños

Por la fama que tienen de agresivos, lo cual simplemente es porque tienen una gran mandíbula y un perro con unas características tan potentes como es un Bull con su musculatura y su gran boca si es llevado por un dueño irresponsable que no ha sabido educarle, obviamente su perro malcriado al comportarse indebidamente y tener esta fisonomía traerá unas circunstancias terribles a diferencia de un perro malcriado de raza Chihuahua. Pero al final la fama se difunde y hay mucha gente que cuando ve estos perros se aparta instintivamente y por supuesto aparta a sus hijos.

Cachorro de Bull Terrier

 

Sin embargo, el Bull Terrier, es un perro muy cariñoso y que adora a los niños. Es un perro muy juguetón y con mucha resistencia para los juegos “inocentes” de los más pequeños. A diferencia de otros perros como el Bichón Maltés que por su tamaño no soporta los juegos bruscos y sus favoritos son más bien los juegos controlados de los dueños, el Bull tiene mucha resistencia pues es él el primero que es muy tosco y juega y se tira y rueda y corre con todo su peso corporal, por eso puede ser un gran compañero de juegos.

Aunque en Internet encontramos muchos vídeos de esta raza resistiendo los juegos de niños y bebés, que los golpean jugando y aún así el perro se muestra sumiso y cariñoso, esto no es recomendable hacerlo pues por muy bueno que sea tu perro, muy apacible y por mucha devoción que le notes por tu hijo. A los perros se les debe respetar al igual que nosotros buscamos en ellos un respeto hacia nosotros.

No se puede permitir que se le hostigue al perro continuamente porque un día el perro puede cansarse y morder por pura acción defensiva, los perros se comunican con su boca, y si quieren apartarnos lo hacen con ella, pero si lo que apartan es un bebé puede que hagan daño sin querer, por eso el control es fundamental.

Además es importante el vínculo que creemos entre nuestro perro y nuestros hijos, la adaptación será más sencilla si el perro viene después ya que así evitamos un sentimiento de destronamiento en nuestro peludo. Claro que si hemos sabido educarlo correctamente con unas normas y una disciplina no debería existir el menor problema ante la llegada de un nuevo miembro.

Pero, los cambios siempre pueden traer consecuencias, así que, si los niños llegan después del perro, tendremos que estar muy pendientes de sus reacciones, de educarle en todo momento, de vigilar cada uno de sus actos para corregir malos hábitos y además de darles a conocer para que nuestro Bull asocie al pequeño con un cambio positivo.

Los Bull Terrier y las mascotas

Si tenemos en cuenta que los Bulls pueden ser posesivos, territoriales y tienen un vínculo muy grande con sus dueños es normal que el trato con otras mascotas no sea a veces, bien recibido y que ellos quieran dominar la situación y ponerse por encima de sus compañeros de vivienda. Por eso la manera más llevadera para educarlos es que o bien el Bull llegue a una casa con mascotas donde al ser cachorro es más fácil que se acostumbre a las normas de comportamiento y respeto que ya existan entre los demás animales o bien que todos lleguen a la vez de cachorros.

Dos Bulls Terriers

Si estamos en el caso en que teniendo un Bull Terrier queramos incorporar a otro perro o gato, al igual que pasa con los niños si tenemos bien educado a nuestro perro podemos tener una convivencia plácida, sin embargo, si lo hemos mimado más de la cuenta vamos a tener que tener mucha paciencia y estar muy encima corrigiendo conductas.

No debemos desistir de decir que “no”, de dar toques correctivos, de chistar o cualquiera que sea la forma o el medio por el cual reñimos a nuestro perro. En los primeros meses quizás no notemos mejoría pero si no desistimos la acabaremos notando y después de mucho esfuerzo podremos lograr una buena convivencia.

Lo importante es no dejar nunca ganar a nuestro Bull, porque si le dejamos alguna vez terminará por hacer lo que quiera con nosotros. Si jugamos a sus leyes de la naturaleza y siempre persistimos sin dejarnos llevar por la desidia humana lograremos siempre nuestro objetivo con él.

Hay que tener mucha firmeza y mucho cuidado por el hecho de que no podemos olvidar que aunque un perro no tenga ninguna intención de hacer daño por norma general y cuando se pone rabioso suele responder a una serie de razones, también jugando puede hacer mucho daño por el físico que tienen, esa es una de las diferencias fundamentales entre una raza y otra, no es lo mismo un Chihuahua malcriado que puede ser molesto que un Bull Terrier malcriado que será dañino porque triplica a la otra raza en fuerza, en peso y en mandíbula. Por todo esto es por lo que debemos estar muy encima y ser muy constantes y muy cautos.

Lograr el equilibrio de nuestro Bull en nuestra familia será un triunfo y además de las ventajas de poder disfrutar realmente de un perro magnífico que siente de verdad un vínculo que le une a nosotros y por el cual nos respeta tanto por afecto como por jerarquía.

Tendremos la tranquilidad de poder ponerle ante cualquier situación, lugar o con distintos seres vivos que tendremos la casi total certeza de que antes que nada nos escuchará. Pero es que se suma también la paz que nos va a obligar a tener, si tenemos la responsabilidad de transmitir equilibrio a nuestro perro, nos obligará a tenerlo a nosotros y por tanto nos ayudará a ser y cambiar a un estado más pacífico y que mejor resuelve los problemas del día a día.

Bull Terrier miniatura

Una de los dilemas a los que se enfrentan muchos de los amantes de esta fantástica y poderosa raza de perro es que muchas veces debido a su corpulencia son razas bastante inquietas y fuertes que requieren de bastante actividad física y tienen tal fortaleza física que como el perro tenga el hábito de “tirar de la correa” va a ocasionar problemas para poder controlarlo.

Una buena parte de estas pequeñas cuestiones son mucho más asumibles y en definitiva menos notorias en la raza más pequeña de nuestro querido Bull, el Bull Terrier miniatura, su hermano pequeño, que esencialmente presenta las mismas características en cuanto a carácter y personalidad pero una corpulencia mucho menor y por tanto más controlable.

Hay que decir que precisamente como comparten tanta genética podemos afirmar que nos encontraremos ese carácter que tanto enamora del Bull pero obviamente físicamente y en cuanto a sus características fisiológicas si que vamos a encontrar unas diferencias muy a tener en cuenta y que nos podrá decantar por una u otra variante.

Si vives en un apartamento y no dispones de todo el tiempo del mundo para saciar la energía que tiene un Bull Terrier Estándar, ya que el Bull de toda la vida y que todos conocemos necesita que le saquemos tres veces al día medianamente largas y dándole ejercicios que le cansen como llevar con su boca algo a cuestas y caminar, sin embargo si tenemos un Bull Terrier Miniatura  aunque tenemos que cubrir su energía, se mostrará más cansado en un tiempo más corto lo que posibilitará una mayor compatibilidad con nuestra rutina.

En Animalfiel creemos que si estás enamorado de los Bulls, de su carácter humorístico, de sus travesuras, de su compostura corpulenta combinada con su fuerza, de su energía inagotable y de su bondad esta raza es la tuya pero hay que conocer nuestras propias circunstancias y saber si realmente podemos combinar nuestra vida y nuestros horarios con las necesidades de este pequeño terremoto porque quizás en el miniatura encontremos ese termino medio que nos dará justo lo que buscamos.

Uno de los principales inconvenientes de los Bull Terrier miniatura es que todavía esta variante de la raza no está del todo desarrollada y debido a su juventud aún en muchas ocasiones pueden presentar problemas congénitos. Por eso es tan importante acudir a criaderos especializados a la hora de hacernos con nuestro Bull miniatura. Ten esto siempre muy en cuenta.

La educación

Como hemos visto si queremos un Bull Terrier a la altura de nuestras expectativas como dueños y de las suyas como perro, (para llevar una vida canina feliz sentirse cuidado, protegido y con guía también es imprescindible), es muy importante la educación. Si atendemos a las características de nuestro perro, vemos un perro cariñoso, leal, muy apegado a nosotros pero también cabezota, insistente en sus objetivos y con una constante necesidad de atenciones. Es por ello que además de todo el cariño que debemos darle vamos a jugar a su juego y debemos mostrarnos el triple de persistentes que él.

Una costumbre muy común en los Bulls es la de morder todo lo que se encuentran ya sean nuestras manos, los muebles o los objetos que pillen por la casa. Hay que tener en cuenta que todos los cachorros muerden mucho porque están saliéndoles los dientes, por eso hay que darles objetos homologados para ellos para que se desahoguen pero, tenemos que limitarles la mordida en el resto de partes de la casa o de nuestro cuerpo porque no pueden acostumbrarse ya que es una mala conducta y además de adultos harán más daño.

Un Bull terrier saltando

La manera de limitarles la mordida es ser muy persistentes y además actuar como lo haría su madre, gritos y demás sobran completamente. Lo importante es apartarles y decirles un sencillo “no” o un “chhst” o un “toque” suave para que desvíe su atención lo suficiente para ver que les estamos apartando del objeto de su atención.

No creamos que por repetir estas técnicas durante un mes conseguiremos que dejen de hacerlo completamente, nuestro perro va a estar con nosotros muchos años y además esta raza es muy tozuda y por ello vamos a tener que persistir una y otra vez en lo mismo durante meses y meses sin cansarnos. No esperemos resultados, hagámoslo porque queremos que sea un gran perro no únicamente para quitarnos el problema de en medio, educarles debe ser un gusto igual que lo hacemos con los hijos.

Es importante no permitir ninguna conducta de dominancia, en el futuro lo agradeceremos, además de que es muy positivo aplicar todas las pautas generales de socializarles, enseñarles órdenes como las básicas de “sentado”, “quieto” y demás porque serán un gran apoyo para todas las futuras normas que le impongamos. Es imprescindible asegurarnos de que permite que nos acerquemos siempre que queramos porque eso significa que nos respeta al máximo.

un momento crucial para conocer su respeto y su falta de dominancia es cuando come, si mientras come le acostumbramos a que nosotros podemos entrar en cualquier momento en escena y apartarles o mandarles sentarse y él no se enfada entonces es una buena señal.

Es aconsejable hacer esto  de vez en cuando para que no se vuelva territorial, ni con su comida ni con sofás o puertas. Si queremos echarle en algún momento lo hacemos nada de tenerle mimado excesivamente porque acabará por dominarnos él a nosotros. Así que, una vez al día destrónale un poco para que nos respete.

Una parte fundamental en nuestra relación con nuestro perro es el momento del paseo. Cuando un perro tiene esta fuerza que caracteriza a la raza es normal que tienda a tirar de nosotros. Si nosotros permitimos que él tire y pasee a su libre albedrío es muy difícil que consigamos una unión dueño-perro adecuada.

Un Bull Terrier paseando correctamente

La unión con un Bull es aún más fundamental que con otras razas, el motivo principal es que estos perros se distraen fácilmente, es complicado adiestrarles y crear con ellos una obediencia seria donde nunca tengamos dudas de su capacidad de responder a nuestros deseos.

Por eso la lucha va a ser constante y parte desde los paseos como línea fundamental hasta cualquier actividad que realicemos con él. No podemos ceder cuando le pongamos la correa, es un momento de mando para nosotros. Desde ese momento las decisiones son nuestras y no podemos dejar que sus miradas y sus juegos no saquen una sonrisa y nos ablanden.

No saldremos de casa hasta que se relaje, luego comenzaremos el paseo dando los primeros pasos nosotros. Y empezará nuestra dominancia, pararemos a cada tirón, hasta que aprenda que sólo respondemos caminando si camina a nuestro lado, le llamaremos cada poco tiempo para que nos mire y premiaremos cada una de sus atenciones a nosotros como líder, cada llamada de atención de estos grandes distraídos será un triunfo para nosotros.

Los paseos al comienzo serán complejos y pesados pero será la única manera de que en el futuro paseemos con confianza y disfrutando. Saldremos para relajarnos con él y no por obligación.

Además de toda la educación que debe recibir, también tenemos que entenderlo y ser comprensivos para ello debemos aprender a interpretarlo, saber que quiere en cada momento, conocer sus gestos y anticiparnos a sus movimientos para así lograr la concexión definitiva perro-dueño. Por eso me parece tan interesante conocer lo que significan sus movimientos de cola, esa cola erecta que tiene tu Bull Terrier te habla  y es bueno conocer su idioma.

  • Si la cola se mueve en círculos: es símbolo de alegría y ganas de pasar un rato de juegos con su dueño.
  • Si la cola se mueve de un lado a otro: aunque normalmente esto es interpretado como alegría, es cierto que indica felicidad el movimiento lateral de la cola, pero a la vez indica una cierta inseguridad. Si le damos la comida se pone contento y lo muestra así pero también está inseguro de si la comida es para ya o le haremos esperar más.
  • Si la cola da un movimiento corto: con un movimiento fugaz y las orejas hacia atrás se dispone a atacar.
  • Si la cola está erecta y con la punta también bien erecta: Es un símbolo de aquí mando yo, así pues, mucho cuidado con permitir esta dominancia.
  • Si la cola está erecta pero curvada: Nuestro perro está tranquilo y seguro de nosotros y de su contexto. Todo está bien por tanto.
  • Si la cola está horizontal: se trata de una postura de entendimiento e interés, cuando le enseñamos un nuevo ejercicio puede estar en esta postura.
  • Si la cola además de horizontal la vemos antinatural es decir, tensa: significa que aunque no quiere pelear no está a gusto con su entorno así pues, es mejor dejarle tranquilo y que se le pase y coja confianza.
  • Si la cola está baja pero no pegada a las patas traseras: estamos ante un perro tranquilo, confiado y muy plácido.
  • Si la cola está baja cerca de las patas moviéndose o entre las patas: estamos ante un símbolo inequívoco de miedo, así que, deberemos ir acostumbrándolo a aquello que le produzca esta sensación para evitar traumas, o situaciones a las que no poderse enfrentar.

Diferencias entre macho y hembra

La duda eterna en todas las razas es si es mejor hacerse con una hembra o con un macho. ¿Qué diferencias hay entre los machos y hembras de esta raza?

Ante todo hay que decir que todos los perros pueden ser domesticados independientemente de su sexo y que de todos ellos podremos conseguir un compañero absolutamente ideal. Pero por supuesto es importante tener afinidad con el animal que nos acompañará una buena parte de nuestra vida.

Ya sabemos cómo es el carácter del Bull de manera genérica: un perro activo, fuerte, cabezón, persistente, cariñoso y leal.  Toda persona enérgica y que sea también muy concienzuda con sus ideas o de ideas fijas va a entender muy bien a esta raza y la paciencia que necesita para “domar” a estos perros toros la va a tener sin problemas.

Pero, ¿un macho o una hembra? ¿una hembra para las mujeres y un macho para los hombres o al revés? No hay que caer en generalismos en estas decisiones, cada persona tiene su personalidad y eso le puede llevar a encajar mejor con un sexo u otro. Además cada sexo trae una serie de “complicaciones” físicas y hay que saber que es lo que podemos llevar mejor o peor.

Los machos : Todo el carácter que venimos describiendo se muestra en todo su esplendor, son cabezones, persistentes y muy territoriales y dominantes sobre todo con otros perros machos. Vamos a tener un perro fuerte y contundente y el que quiere esta raza va a disfrutar de dar un paseo con él.

Aunque sean al principio tozudos, siempre pueden educarse. Y si desde pequeños les sociabilizamos adecuadamente entonces no tenemos porque soportar peleas con otros machos. Pero, por supuesto depende gran parte de nosotros y eso significa que tenemos que estar dispuestos a hacer grandes esfuerzos. Hay que querer hacerlos. Es decir, si te decides por tener un perro macho de esta raza entonces lo mejor es que anheles el momento de la educación.

Eres el dueño perfecto para él si deseas salir a pasear para ponerle límites y conseguir en meses empezar a tener respuesta. Esa respuesta será muy satisfactoria y cuando logres tener una conexión ideal con un perro como el Bull entonces habrás visto una enorme recompensa a tu esfuerzo. Será una sensación parecida a la que se siente cuando se termina una maratón.

Un macho sobre todo al principio hasta que no se haya castrado marcará mucho el territorio, orinará en todas las esquinas que pueda y además se pondrá mucho más nervioso hasta que no se le haya cortado esta necesidad. Esta y su fuerza son las características físicas que le distinguen de la hembra.

Balanza para elegir macho o hembra

Las hembras: Hay muchas personas que tienen reparo a tener hembras por el tema del celo y el manchado que conlleva. Sin embargo, aunque es verdad que cuando tienen el periodo manchan esto se soluciona con las “braguitas” que venden para ellas. De esta manera es difícil que nos manchen nada.

La complexión de una hembra es mucho más refinada y delicada que la de un macho. Si te gusta mucho la fortaleza del Bull en las hembras se ve atenuada. Por otro lado todo depende de lo que quieras que te transmita el perro ya que las hembras transmiten más paz.

Y no sólo por su aspecto físico podemos ver en las hembras más delicadeza si no que su carácter también se corresponde. Las hembras son más dóciles, menos territoriales pero a la vez más independientes. Es decir, tienen la parte positiva de que se muestran más dóciles pero también las podemos notar más “distantes” con el dueño, quizás distantes no es la palabra, quizás no son tan impulsivas demostrando su afecto.

Su cordialidad puede encandilar a personas tranquilas o equilibrar a personas demasiado nerviosas pero a la vez puede que tú necesites más ímpetu y disfrutes de él. Todo depende de ti y de tu personalidad.

Ambos sexos tienen cosas positivas, eso sí, también ambos conllevan una serie de responsabilidades. Lo mejor es que hagas una balanza y veas que responsabilidades y que virtudes pesan más en favor de uno u otro.

 

Los orígenes

Bull mirando

Por último y para conocerle un poco mejor decir que debemos esta raza a un hombre llamado James Hinks quien se baso en el ya extinto  English White Terrier para dar forma a esta raza. Lo cierto es que en esta época proliferaban las razas fuertes que pudiesen dar buenos shows en las peleas y con ese fin fue creado también el Bull Terrier, para luchar y ser el más fuerte. Pero James Hinks también quería presentar belleza, una mayor compostura y más equilibrio en las formas. Y una vez abolidas las peleas en el siglo XIX, empezó a interesarse nuestro criador de hoy más aun en las exposiciones de belleza.

Ante los jurados de belleza parecía preferirse más el color blanco que el atigrado o de manchas, es por ello que Hinks busco el Bull Terrier blanco impoluto además de los otros. Se cree que en los mestizajes participaron Dálmatas. Tras años de crianza empezó a hacerse cada vez más popular en su tierra natal, Gran Bretaña, donde la combinación de su educación y fidelidad además de su fuerte complexión y mirada valiente, le hizo ser reconocido con el precioso nombre de el Caballero Blanco. 

Hoy en día sigue proliferando esta raza, siendo muy conocida y teniendo cada vez más adeptos lo que nos da la alegría de que la tendremos entre nosotros durante mucho tiempo.

Bull Terrier
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