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Los hámsters, por naturaleza, tienen temor de cualquier cosa que no sea otro hámster. Tú no eres una salvedad, tu hámster puede ser adiestrado y entrenado a fin de que se acostumbre a ser manipulado y aprender que los humanos pueden ser amigos asimismo.

Primeramente, salvo que tu hámster este padeciendo (y que necesite atención médica), jamás se debe alterar un hámster durmiendo. Cuando se lúcida de un sueño profundo, el primer instinto del hámster es estar en modo defensivo y resguardarse de los intrusos de la única forma que sabe, una grande, desapacible, y dolorosa mordedura de hámster.

Puesto que los hámsters tienen una visión muy pobre, va a depender eminentemente de su sentido del olfato y del oído para guiarse. Golpeé la jaula, mueva la botella de agua, y habla con él para estar seguro de que está despierto, alarma y sepa que no está en riesgo inmediato.

Lávate siempre y en todo momento las manos ya antes de tocar a un hámster, el fragancia de la última pieza de pollo que comiste puede olisquear como un exquisito mordisco, en lugar de la mano de su dueño cariñoso y amigo.

La domesticación del hámster

Los hámsters jóvenes son muy tímidos y amaestrarlos o bien entrenarlos lleva tiempo, paciencia, manejo suave, familiaridad y afabilidad, esto es preciso para ganar su confianza. Ten presente que la reacción primaria de la naturaleza de un hámster es que todo lo percibe como un predador, de ahí que es beligerante con lo que para superar este instinto natural deberás ser paciente. Comienza a trabajar con tu hámster de noche, cuando están bien despierto. Al comienzo trata con ellos en torno a la jaula abierta, preferiblemente en el suelo con lo que si se escapa es simple de apresarlo. Al coger al hámster hazlo con las manos en forma de cuenco, con el hámster arriba. No debes meter la mano y intentar levantarlo, las probabilidades son altas de que vaya a aceptar una situación protectora (sentado, patas delanteras arriba y mostrando los dientes). Si esto sucede, ni tan siquiera procures procurarlo, el resultado puede ser realmente doloroso. En su sitio, dale al hámster un tiempo para relajarse y calmarse, ofrécele una gominola (semilla de girasol, etcétera) y trata de frotar suavemente su espalda a fin de que se acostumbre a ser tocado. Puede tomar múltiples sesiones, mas se paciente. Cuando tu hámster gana confianza se transformará en un amigo leal.

En ocasiones, un hámster lanza un “chillido” cuando tratas de sujetarlo, el grito es una señal de que tiene temor. Generalmente no muerden cuando grita, mas hay salvedades a la regla. Si ha sido sostenido anteriormente, adelante, ve despacio y recógelo suavemente. El chillido se detendrá mientras que se relaja y ya no sienta riesgo.

En el momento en que haya conseguido sujetarlo, ten cuidado de no dejarlo caer. Debido a su mala visión no tienen percepción de lo lejos que está el suelo y puedes provocarle una lesión grave. Ahora, sosteniéndolo de manera cuidadosa acaricia suavemente su espalda, aun su cabeza. El resto va a venir con el tiempo.

Que hacer y no hacer al coger al hámster

Qué puedes hacer:

  • Habla con él con voz suave y frágil.
  • Moverte poco a poco ya antes de y a lo largo de la manipulación.
  • Lavarte las manos ya antes de manipularlo que tu fragancia siempre y en todo momento sea exactamente el mismo.
  • Deja que te huele la mano a fin de que sepa quien entra en sus dominios.
  • Deja que se calme si tiene temor al comienzo.
  • Ten paciencia, la confianza del hámster no se logra en un día.

Qué no debes hacer:

  • Hacer movimientos veloces o bien bruscos, un hámster atemorizado es un hámster protector.
  • Hacer ruidos fuertes, su sentido del oído es agudo.
  • Dejarlo caer desde grandes alturas.
  • Coger al hámster mientras que duerme.
  • Buena suerte en la domesticación de tu hámster. Los resultados de tu paciencia y cuidado van a valer cada instante cuando hayas ganando la confianza de tu hámster.
Manejo del hámster
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