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Los osos polares se han amoldado a vivir solamente en el extremo más distanciado del hemisferio norte del planeta. Habitan en los territorios árticos de América del Norte y Eurasia, con lo que se distribuyen en los próximos países: Canadá, Rusia, Noruega, Groenlandia (Dinamarca), y los U.S.A. de América. En este último país viven solamente en Alaska.

Su hábitat incluye tanto la tierra como el mar, más siempre y en todo momento con predominio del hielo. Con frecuencia, los osos polares viven en fragmentos de hielo y van a la deriva de un área a otra.

Las áreas masivas de hielo se rompen y se ven forzados a mudar de manera rápida de lugares, lo que en ocasiones pone en riesgo a una madre y sus cachorros. En verdad, bebés de osos polares pueden quedarse encallados y apartados de sus familiares en un bloque fragmentado de hielo que va lejos a la deriva. El regreso se les imposibilita puesto que los cachorros no pueden nadar grandes distancias.

Estudios sobre el calentamiento global y el cambio climático señalan que estos fenómenos son los responsables de la perturbación del hábitat del oso polar, en tanto que impactan en las poblaciones de los animales que estos comen, su comportamiento, ciclo vital y esperanza de vida.

Además de esto, los osos polares han sido cazados por pueblos indígenas, lo que asimismo ha contribuido a la minoración de su número.

Salvo en cautiverio, las estadísticas científicas señalan que pueden padecer la extinción para el año dos mil cien. Para salvarlos, los sacrificios de conservación deben agredir el inconveniente de frente. Mediante la evolución, los osos polares se han amoldado al Ártico, donde residen los ecosistemas más sensibles a los cambios climáticos, como el suyo.

Dieta

Las comidas preferidas de los osos polares son la foca anillada y barbuda, que es rebosante en el Ártico. De igual forma, si están libres en su área de hábitat, se nutren de aves marinas y sus huevos.

La dieta asimismo incluye esporádicamente ballenas más pequeñas, como la beluga, y morsas.

Los hábitos alimentarios de la especie incluyen la compactación de los animales fallecidos, incluyendo diferentes géneros de ballenas y peces. El oso polar es una parte esencial de la cadena alimenticia del Ártico, con lo que su ocasional extinción sería otro factor que impactaría de manera negativa en la zona.

Ellos son geniales cazadores de tierra y mar. Desde la distancia, pueden dar alcance a sus presas, si bien su procedimiento más frecuente consiste en aguardar pacientemente cerca de un orificio que cavaron anteriormente como sello de respiración, hasta el momento en que una presa pase suficientemente cerca para hundir su cabeza de forma repentina y morder a la presa en su cabeza.

Una táctica afín la emplean cuando cazan bajo el agua. Sumergido, nada cara una salida en la superficie y súbitamente asimismo atacan a cualquier presa que esté descansando cerca.

Ya en cautiverio, los osos polares pueden comer cualquier dieta que se prepare para ellos.

Una vez que los osos polares comen su comida, su cara, pelaje y piel con frecuencia se pintan de un color colorado refulgente, lo que les hace perder ese aspecto bonito frecuente. Las madres ahorran ciertas de sus presas para sus cachorros, que no pueden apresar por sí solos hasta el momento en que tienen unos 2 o bien 3 años de edad.

Población

No se sabe con precisión cuántos osos polares existen en el planeta, en tanto que habitan en múltiples países y no es labor simple hacerles un seguimiento pormenorizado. No obstante, las cantidades de población actuales se estiman en alguna parte entre los veintiuno mil y veinticinco mil ejemplares.

Su recuento total mundial está conminado por múltiples hechos, los que incluyen el cambio climático local, debido al calentamiento global, la pérdida de hábitat producto de la acción humana, y la polución ambiental que alcanza aun a las zonas más recónditas de nuestro planeta.

Pelaje de los osos polares

Cada ser vivo tiene su organismo y sus hábitos dependiendo del ambiente donde vive. Son esos los mecanismos básicos que les dejan sobrevivir en tiempos y geografías concretas y que difieren a las de otros ejemplares.

Tal es el caso del oso polar, un animal que subsiste en temperaturas friísimas, imposibles de resistir para otros seres vivos como el hombre sin la anterior preparación.

Para esto, los osos polares cuentan con una gruesa capa de grasa que le deja resguardarse del frío, como sostenerse hidratado en los instantes en que el alimento escasea.

La piel de los osos polares es negra y la capa de grasa previamente descrita puede llegar a medir en torno a cuatro con cinco pulgadas, lo que evita que el ejemplar pierda calor tanto en sobre la parte superior del hielo marino como en el agua.

El hecho de que sean los adultos quienes entren al agua a apresar y no los jóvenes se relaciona con el hecho de que la capa de grasa de estos últimos no es tan gruesa para resguardarlos apropiadamente de las bajas temperaturas del agua.

Sobre la piel de este ejemplar se halla otra espesa capa de pelos, de diferentes longitudes, que actúa como aislante. Cada uno de ellos de los pelos del oso carece de pigmentos y tiene un núcleo hueco, capaz de reflejar la luz de forma afín a como ocurre con la nieve y el hielo.

Por norma general, el pelo de los osos polares se hace apreciar como blanco, más cuando recién acaba la etapa de muda y se halla limpio. No obstante, estos osos asimismo pueden lucir una ligera coloración amarilla; esto debido a la grasa que sobre su pelo se amontona tras comer focas y otras presas.

¿Por qué razón su pelaje es blanco?

El hecho de que la piel de los osos polares sea negra y que su pelaje se advierta blanco provocó curiosidad en el planeta de la ciencia por bastante tiempo.

La contestación fue encontrada en la reflexión, esto es, en el hecho de que el pelo es transparente y proyecta la luz que llega hasta él, tal y como lo hace el hielo y la nieve.

El hecho de que el pelo del oso polar refleje la luz ha provocado que muy frecuentemente se hayan visto osos con pelaje verde. Esto es ocasionado por el reflejo del color de las algas que se alojan y medran en los ejes de su pelo hueco. Vale aclarar que esto solo es común cuando el oso polar vive en zoológicos donde las temperaturas son más cálidas y dejan el desarrollo de las algas; esto jamás llega a acontecer en el Ártico.

Reflejar la luz solar en los pelos es de máxima importancia para los osos; es una forma de supervivencia. Y es que el verse blanco le deja al animal confundirse con la nieve y pasar desapercibido ante sus presas. De este modo, el animal se oculta y puede apresar y por tanto alimentarse.

Aunque el pelo del oso polar lo resguarda del frío, es la capa de grasa que tiene bajo su piel un arma potente contra las bajas temperaturas. Y es que es la grasa la que hace que el agua sea absorbida por los pelos y estos se sequen velozmente tras sacudirse un tanto.

En riesgo

Los osos polares fueron clasificados como una de las especies conminadas con la extinción, después de que los testimonios de conjuntos de conservación animal y vida silvestre, al lado de informaciones científicas, lanzase que esta era una posibilidad real.

No obstante, las medidas tomadas no han contribuido a que la especie deje de estar en riesgo. El desarrollo de la industria petrolífera y del gas en el centro del hábitat de la especie forma un ataque directo, que incide en la normal reproducción de la especie.

Ataques de osos polares

Tratándose de la caza de sus presas naturales, los osos polares son especialistas. Su piel blanca da el camuflaje ideal para ser confundidos con la nieve y el hielo.

Los bebés, carentes todavía de esas habilidades, se sostienen cerca de la guarida para eludir los ataques de predadores.

Los osos polares son inteligentes y muy curiosos por naturaleza. No son tímidos e inclusive se aproximan para investigar automóviles científicos y navíos. Tienen una reputación de ser cazadores de hombres, más esto se fundamenta en información falsa y no en hechos reales y documentados.

Un ataque de un oso polar a humanos es rarísimo. Viven en áreas recónditas de la tierra, donde primeramente el contacto con poblaciones humanas es prácticamente nulo.

Sin embargo, si son provocados y se sienten en riesgo, posiblemente ataquen a una persona. La razón de una ocasional embestida jamás sería para devorar y comer.

Del mismo modo que con otros osos, la madre puede tornarse violenta si percibe que sus cachorros están en un riesgo real.

Calentamiento global

Como se ha repetido desde el principio del artículo, el calentamiento global tiene un fuerte impacto en el hábitat del oso polar. Información sobre el cambio climático muestra que los cambios de temperatura en el Ártico están medrando más veloz que en otros lugares. Como resultado, la capa de hielo polar se está reduciendo de manera constante.

Los osos polares viven, comen, y crían a sus cachorros en el hielo del Ártico, que se rompe y fundiendo a un ritmo preocupante.

Aun si se toman medidas para reducir las emisiones ahora, los gases que están en la atmosfera proseguirán tributando al calentamiento de la Tierra por otros cuarenta a cincuenta años.

Como se funde el Ártico, el proceso de calentamiento se nutre de sí. Del mismo modo que un congelador cerrado, en el momento en que se introduce el calor, el proceso de fusión sigue. El agua del océano anteriormente protegido por el hielo y la nieve blanca, se expone al calor del sol.

Como las plataformas de hielo se desintegran, la alimentación, reproducción y medios de vida del oso polar se ven perjudicados. El resultado final, al destruirse el ecosistema natural, es muy posible que sea la extinción.

Al ritmo actual de calentamiento global, la mayor parte de las partes heladas del Ártico puede desaparecer a fines de este siglo.

Extinción

La extinción de esta especie, como se vio, es más que una posibilidad real. Los hechos científicos señalan que su hábitat se está fundiendo más veloz de lo previsto.

Ya debe haber quedado claro que el calentamiento global es el primordial culpable y, pese a que los osos polares pueden amoldarse a los cambios sutiles, la adaptación integral que la especie precisaría para su conservación resulta un imposible debido a que el ritmo del cambio climático es demasiado grande.

Conforme pasa el tiempo, la población de este animal padecerá un veloz declive. Ciertos estudios han informado de que hasta 2 tercios de la población actual podrían desaparecer para el año dos mil cincuenta.

Uno por uno los osos polares van a ser eliminados de las distintas áreas en que viven en nuestros días. Efectos negativos en el número de ejemplares ya se están documentando en la bahía de Hudson, donde la investigación muestra que nacen cada vez menos bebés.

Los cachorros de oso polar además de esto no llegan a los pesos adultos precedentes, puesto que los comestibles que consumen, en su mayor parte focas, asimismo se ven perjudicados.

Para salvarlos de transformarse en una especie todavía en mayor peligro, los ataques a su hábitat han de ser abordados.

Está probado que el resultado final va a ser la extinción, si no se actúa inmediatamente. Ciertas organizaciones de conservación han sugerido trasplantar pequeñas poblaciones a la Antártida, donde un ciclo vital afín puede ser alcanzado, en vez del cautiverio.

Camuflaje

Los osos polares presentan una solo coloración. Para armonizar con la nieve, común en el territorio en que viven, todos y cada uno de los ejemplares tienen el pelaje de color blanco. Esta adaptación evolutiva les ayuda a eludir la detección cuando cazan focas y otros animales de los que se nutren.

Los bebés de osos polares, siendo blancos, son menos frágiles a un ataque de predadores que los bebés de otras especies. Sin embargo, por seguridad siempre y en todo momento continúan cerca de su guarida.

Es válido aclarar que no existen osos polares blancos puros. Ellos están realmente más cerca de un color crema claro. En ocasiones, su semblante y cabeza tienen “pecas” ocasionadas por la pigmentación de la barba o bien el pelo perdido.

El llamado oso polar verde no es lo que semeja ser. El pelaje es de color blanco, más presenta musgos que medran en él, dándole una apariencia verde. Este es uno de los datos interesantes observados con los animales en cautiverio, quizás debido a la carencia de sol y la movilidad.

 

Osos polares bebés

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Osos Polares Bebés

Los oseznos nacen protegidos en la guarida de la madre. La osa polar pasa todo el verano alimentándose para guardar reservas y al llegar el otoño sus instintos la urgen a edificar un nido. Las futuras madres excavan las guaridas con sus zarpas y por norma general las edifican en colinas nevadas cerca de la costa o bien en crestas de nieve.

Guaridas para los osos bebés

Pese a ser orificios en la nieve, las guaridas resguardan a las crías de oso polar del frío, el viento y los predadores. De estos los más habituales son los zorros árticos y otros osos polares, de forma especial los machos adultos. La guarida se sostiene más cálida que el exterior merced al calor que producen los propios osos. La nieve captura las moléculas de aire y hace las veces de material aislante.

Los oseznos pasan la mayoría de su niñez en la guarida para sostenerse calientes y para estrechar nudos con su madre. Lactan de doce a dieciocho semanas, mas periodos más largos han sido registrados dependiendo del número de hermanos, lo que dura la estación y otros factores en el entrecierro que afectan las fuentes de comestible.

Alimentación de las crías de oso polar

La leche materna es muy nutritiva y los oseznos aumentan con mucha velocidad de tamaño y peso. Un bebé recién nacido puede empezar a alimentarse con comida sólida en poquitos meses. En ocho o bien diez semanas les medra su nuevo pelaje, si bien pueden llegar a retardarse hasta catorce semanas. Las admirables crías empiezan a parecerse a su madre y pronto van a estar copiando sus hábitos.

Después de tres o bien cuatro meses, los osos polares bebés se aventuran fuera de la guarida al lado de su madre. De ella y de sus instintos aprenden a desarrollar habilidades de supervivencia y de caza. Los oseznos se sostienes pegados a mamá donde desee que va. En el momento en que se zambullen por vez primera en el océano, se adaptan rapidísimo al agua y se transforman en buenos bañistas.

Aprendizaje de caza

Las osas polares les enseñan a sus crías de qué manera avizorar a las presas en la superficie. Sostienen la cabeza gacha y se confunden con la nieve. Prosiguen silenciosamente a su presa y en el instante preciso se abalanzan sobre ella. Las focas particularmente son muy frágiles cuando les cierran el paso cara el orificio en el hielo que utilizan para volver al agua.

Los osos polares bebés observan y copian a su madre a lo largo de la cacería. Deberán valerse por sí solos cuando alcancen la madurez.

Ciclo de reproducción de los osos polares

El ciclo de reproducción de la hembra de oso polar ocurre solo cada 2 o bien 3 años. Debido a este periodo tan largo, la población de osos polares medra muy de manera lenta. La madre da por hecho que los oseznos van a poder vivir solos antes que empiece el próximo ciclo. A veces, un tanto de estímulo es preciso para empujarlos a la independencia.

No se dispone de información fiable sobre el índice de supervivencia de los osos polares bebés hasta la adultez, en tanto que es muy complejo proseguir a los oseznos durante sus vidas. Ciertos mueren a raíz de los predadores, la interferencia del hombre o bien mueren de apetito

Osos polares
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